RDT Axia Learning

Gestión de competencias.

Arquitectura de puestos y talento: el caso de éxito de Ayesa Digital

Arquitectura de puestos y talento: el caso de éxito de Ayesa Digital

Cómo RDT Axia transformó un catálogo de puestos en una arquitectura de talento conectada con la organización, las capacidades y el negocio. En una compañía tecnológica, los puestos evolucionan más rápido que sus descripciones. Aparecen nuevos servicios y tecnologías, cambian las competencias necesarias, se solapan denominaciones y cada área puede terminar interpretando de forma diferente qué significa un rol, qué responsabilidades tiene o cómo puede evolucionar. El resultado no es únicamente un problema de Recursos Humanos. Es un problema de organización y de negocio. AYESA DIGITAL, proveedor global de servicios tecnológicos, con 11.000 profesionales y presencia directa en 10 países de Europa y América, se enfrentaba precisamente a este reto.Necesitaba construir un lenguaje organizativo común que permitiera explicar con precisión qué aporta cada puesto, cuáles son sus responsabilidades y capacidades y cómo puede evolucionar, sin perder la especificidad técnica y funcional de cada ámbito. El reto: transformar un catálogo de puestos en una arquitectura organizativa La velocidad de cambio de los servicios, las plataformas y las competencias había dejado atrás los títulos de puesto tradicionales.Ya no bastaba con nombrar un puesto. Era necesario entender: El proyecto debía resolver tres retos simultáneamente:Normalizar sin simplificar en exceso, respetando la diversidad real de disciplinas, especialidades y áreas profesionales.Describir con rigor sin generar documentación difícil de mantener, creando un modelo homogéneo y sostenible.Conectar la arquitectura de puestos con la estrategia de talento y las prioridades del negocio, de manera que el modelo tuviera una utilidad real más allá de Recursos Humanos. Por tanto, no se trataba simplemente de actualizar nombres o redactar nuevas descripciones de puestos. Se trataba de construir una base para gestionar el talento de forma más coherente y conectada con el negocio.El reto era disponer de un modelo capaz de absorber esta complejidad sin perder agilidad, calidad de servicio ni trazabilidad, manteniendo al mismo tiempo la visibilidad y el control por parte del equipo de Formación.  ¿Qué es una arquitectura de puestos y por qué es estratégica? Una arquitectura de puestos organiza y relaciona los diferentes puestos y roles de una compañía de acuerdo con criterios comunes: familias profesionales, áreas, niveles de responsabilidad, propósito, competencias, conocimientos y relaciones funcionales.Su valor aparece cuando esa arquitectura deja de ser un documento estático y se convierte en una herramienta para gestionar el talento. Una arquitectura de puestos bien diseñada puede servir como base para procesos como: De esta forma, la descripción de un puesto deja de ser un documento aislado y pasa a formar parte de una arquitectura de talento conectada con la estrategia. Cómo RDT Axia diseñó la arquitectura de puestos de Ayesa Digital RDT Axia diseñó y aplicó una metodología de consultoría que combinó el conocimiento del contexto específico de Ayesa Digital con el contraste frente a referentes profesionales internacionales y criterios homogéneos de clasificación y redacción. El punto de partida no fue el puesto.Fue el negocio. A partir de ahí se analizó qué resultado aporta cada puesto, de qué responsabilidades responde, con quién se relaciona y qué conocimientos, experiencia y capacidades necesita. El trabajo se desarrolló en varios ámbitos.El modelo incluye diferentes ámbitos de actuación. 1. Normalización del catálogo de puestos Se revisaron las denominaciones existentes para reducir ambigüedades, homogeneizar criterios y minimizar solapamientos entre posiciones. El objetivo no era uniformizar por uniformizar, sino construir un lenguaje común que mantuviera las particularidades de cada disciplina. 2. Estructuración de áreas y familias profesionales Los puestos se organizaron por áreas, subáreas y familias funcionales, creando una estructura con sentido organizativo y capacidad para evolucionar a medida que cambian los servicios y las necesidades de la compañía. Esto permite pasar de un conjunto de puestos independientes a una visión global de la arquitectura profesional de la organización. 3. Definición de relaciones y dependencias Se trabajó sobre las relaciones entre puestos y roles, sus dependencias funcionales y su posición dentro de la organización. Esto ayuda a clarificar quién hace qué, cómo se relacionan las diferentes posiciones y dónde existen posibles solapamientos o vacíos. 4. Diseño de una ficha de puesto común Se definió una estructura homogénea para describir los diferentes puestos, incorporando elementos como el propósito del puesto, las responsabilidades, las tareas representativas, el nivel de autonomía, los stakeholders y relaciones, los requisitos, las competencias, los conocimientos técnicos y los indicadores. El resultado es una descripción suficientemente rigurosa para ser útil, pero estructurada de manera que pueda mantenerse y evolucionar. 5. Contextualización de los perfiles tecnológicos y de negocio Los puestos se contextualizaron teniendo en cuenta buenas prácticas y marcos profesionales reconocidos, especialmente relevantes en un entorno tecnológico sometido a una evolución constante. Esto permite combinar el conocimiento interno de la organización con referencias externas y criterios comparables. 6. Creación de criterios para gobernar el modelo Una arquitectura de puestos solo genera valor si puede evolucionar. Por ello, el proyecto incorporó criterios reutilizables para ampliar, actualizar y gobernar el modelo a medida que aparezcan nuevos puestos, tecnologías, servicios o necesidades organizativas. Del catálogo de puestos a la arquitectura de talento Aquí está una de las claves del proyecto. La transformación más importante no consiste en tener mejores fichas de puesto. Consiste en disponer de una referencia común que conecte organización, talento y negocio. A partir de una arquitectura estructurada, la organización puede obtener una visión más clara de: El antes y el después Los datos reflejan la evolución del modelo.  Antes Denominaciones y criterios heterogéneos. Diferentes interpretaciones entre áreas. Solapamientos entre algunos puestos. Descripciones con distintos niveles de detalle. Menor conexión entre puestos y procesos de talento. Después Un lenguaje común para los puestos. Familias profesionales estructuradas. Responsabilidades y relaciones más claras. Criterios homogéneos de descripción. Base común para selección, desarrollo, movilidad y sucesión. Modelo preparado para evolucionar con el negocio. Resultados: una arquitectura de puestos conectada al negocio El valor de una operación integral de formación digital se puede resumir en siete dimensiones.  01 Mayor claridad organizativa Responsabilidades, contribución y relaciones funcionales quedan mejor definidas, facilitando una comprensión compartida de los diferentes puestos. 02 Decisiones de talento más consistentes La arquitectura proporciona una referencia común para procesos como selección,

Arquitectura de puestos y talento: el caso de éxito de Ayesa Digital Leer más »

LXP: las 12 características que debe tener la plataforma de experiencia de aprendizaje de tu empresa

LXP: las 12 características que debe tener la plataforma de experiencia de aprendizaje de tu empresa

Cuando una empresa decide invertir en una plataforma de experiencia de aprendizaje (LXP), lo primero que suele mirar es el catálogo de cursos: cuántos contenidos incluye, en qué idiomas, de qué proveedores. Es un error comprensible, pero también el más habitual. El catálogo es la parte más visible de una LXP, pero no es lo que determina si la plataforma realmente transformará la forma en que tu organización aprende. La verdadera fortaleza de una LXP está en otro sitio: en su capacidad de personalizar el aprendizaje para cada persona y en su capacidad de convertir el conocimiento interno en algo que fluye entre equipos, en lugar de quedarse encapsulado en un curso que nadie vuelve a abrir. Elegir bien no es una decisión que deba tomar en solitario el departamento de RRHH. Requiere la colaboración de los responsables de L&D, del equipo de IT (que validará integraciones y seguridad), de los managers de cada área y, sobre todo, de los propios empleados que usarán la herramienta a diario. Si ese comité de selección no tiene claro qué buscar, es fácil acabar pagando por una plataforma sobredimensionada en contenidos y muy pobre en lo que realmente mueve la aguja: la experiencia, la personalización y el impacto medible. En este artículo repasamos las características que un equipo de compra debería exigir antes de firmar cualquier contrato con un proveedor de LXP. ¿Qué es exactamente una LXP y en qué se diferencia de un LMS? Antes de entrar en las características, conviene aclarar un matiz que sigue generando confusión en muchos departamentos de RRHH.  Un LMS (Learning Management System) es una herramienta pensada para administrar: asigna cursos, controla quién los ha completado, gestiona certificados y garantiza el cumplimiento normativo. El contenido lo decide, en gran medida, el administrador.  Una LXP (Learning Experience Platform) invierte esa lógica. En lugar de asignar de arriba hacia abajo, pone al empleado en el centro y le permite descubrir, explorar y elegir el contenido que se ajusta a sus intereses y objetivos profesionales, apoyándose en inteligencia artificial para hacer esas recomendaciones cada vez más precisas.  No son herramientas excluyentes. De hecho, la tendencia clara del mercado en los últimos años es la de plataformas híbridas que combinan la estructura y trazabilidad de un LMS con la personalización y el compromiso propios de una LXP. Para formación obligatoria o de cumplimiento normativo, seguirá siendo imprescindible la lógica LMS; para desarrollo de talento, aprendizaje continuo y gestión de competencias, la experiencia tipo LXP es la que marca la diferencia.  Las 12 características que debe tener tu plataforma LXP  1. Integraciones sólidas con tu ecosistema de RRHH  Una LXP no puede vivir aislada. Debe conectarse con el sistema de información de recursos humanos (HRIS) de la empresa para mantener actualizados los datos de cada empleado: puesto, departamento, competencias, trayectoria. Sin esa integración, la personalización de la que hablaremos a continuación simplemente no funciona: el sistema recomendará contenido genérico porque no sabe realmente quién es el usuario.   2. Personalización profunda basada en IA  Más allá de dejar que el empleado elija un avatar o un tema visual, la personalización real significa que la plataforma utiliza inteligencia artificial para recomendar contenido en función de los intereses, las habilidades actuales y el nivel de competencia de cada persona. Cuanta más interacción tiene el usuario con la plataforma, más afinadas deberían ser sus recomendaciones.  3. Experiencia de usuario (UX) intuitiva  Si tus empleados necesitan un manual para navegar por la plataforma, algo falla. La interfaz debe ser tan sencilla que la formación o el soporte solo sean necesarios para funciones avanzadas, nunca para el uso básico del día a día. Una UX pobre es, con diferencia, la causa número uno de que una LXP acabe infrautilizada un año después de su implantación.  4. Capacidad de integrar contenido de múltiples fuentes  Una buena LXP no se limita a alojar sus propios cursos. Debe poder recopilar y organizar contenido procedente de un LMS existente, de sitios internos, de vídeos, de artículos de blog, de píldoras de microlearning y de plataformas externas. Y, más allá de consumir contenido, los empleados deberían poder añadir y compartir el suyo propio con sus compañeros. 5. Gamificación con propósito  Puntos por completar cursos, insignias, tablas de clasificación… la gamificación funciona porque apela a la motivación intrínseca de progresar y competir de forma sana. No es un elemento decorativo: bien diseñada, es una de las palancas más efectivas para sostener el compromiso a lo largo del tiempo, especialmente en itinerarios largos.  6. Capacidades móviles completas La formación ya no ocurre solo frente a un ordenador de oficina. Para colectivos que no trabajan en un puesto fijo —operarios de fábrica, personal de campo, equipos comerciales— una experiencia móvil completa y funcional (idealmente con opción de consumo offline) es tan importante como el propio contenido.  7. Aprendizaje social integrado  Buena parte del conocimiento más valioso de una organización no está en ningún curso: está en la experiencia de las personas que llevan años resolviendo problemas concretos. Una LXP debe facilitar que ese conocimiento se comparta de forma natural, con espacios de discusión, mentoring entre pares y contenido generado por los propios empleados.  8. Inteligencia artificial en varios niveles, no solo en las recomendaciones  La IA en una LXP moderna va más allá de sugerir el siguiente curso. Las plataformas más avanzadas la utilizan también para detectar brechas de competencias antes de que se conviertan en un problema de desempeño, para generar rutas de aprendizaje adaptativas y, en algunos casos, para dar soporte conversacional a los usuarios en tiempo real.  9. Analítica e informes accionables  Si no puedes medir el impacto, no puedes justificar la inversión. La plataforma debe ofrecer analítica sobre uso, engagement y progreso, pero también permitir ir un paso más allá: conectar la formación con indicadores de negocio como la mejora del desempeño, la reducción de errores o la velocidad de aplicación de una nueva competencia en el puesto de trabajo.   10. Creación y gestión de contenido sencillas  No solo el administrador

LXP: las 12 características que debe tener la plataforma de experiencia de aprendizaje de tu empresa Leer más »