Nuestra formación Q4, para dejar de improvisar, ser agiles y aporta valor
Septiembre trae bandeja de entrada llena, presupuestos por cerrar y la sensación de que el año se ha acelerado de golpe. Y en medio de todo eso, aparece siempre la misma pregunta en los equipos de RRHH y Talento: ¿Qué hacemos con la formación de lo que queda de año? Es tentador dejarlo para más adelante. Al fin y al cabo, quedan meses. Pero el último trimestre no es solo el final de un ciclo: es el momento en el que se toman las decisiones que van a condicionar todo el año siguiente. Lo que planifiques, o dejes de planificar, entre octubre y diciembre determina si en enero empiezas con un plan de formación sólido o si vuelves a improvisar sobre la marcha. Este artículo es una guía práctica para ayudarte a aprovechar el Q4 (cuarto trimestre) como lo que realmente es: la ventana de oportunidad para diseñar una formación con sentido, antes de que el calendario decida por ti. Por qué el último trimestre pesa más de lo que parece Hay una paradoja que se repite en muchas organizaciones: se dedica muchísimo esfuerzo a ejecutar la formación del año en curso, pero muy poco a diseñar la del siguiente. El resultado es previsible. Enero llega, hay presupuesto aprobado, pero no hay un plan de formación construido sobre necesidades reales, sino sobre lo que «tocaba» o lo que sobró del año anterior. El Q4 es distinto por tres razones: Dicho de otra forma: no se trata solo de cerrar bien el año, sino de no heredar los mismos problemas en el siguiente. Los tres retos más comunes al planificar la formación en empresas de más de 100 empleados Cuando hablamos con responsables de RRHH y Talento de organizaciones medianas y grandes, los mismos obstáculos aparecen una y otra vez. Cómo construir tu plan de formación en cuatro pasos Si estás en pleno cierre de Q4, o ya mirando hacia el año que viene, este es el orden que solemos recomendar para que el plan tenga sentido de principio a fin. Paso 1: Diagnóstico de necesidades formativas Antes de mirar cualquier catálogo, conviene hacerse las preguntas correctas: ¿qué competencias son críticas para alcanzar los objetivos de negocio del próximo ejercicio? ¿Dónde están las brechas reales, según las evaluaciones de desempeño y el feedback de los managers? ¿Qué perfiles concentran el mayor riesgo si no se desarrollan a tiempo? Un buen diagnóstico de necesidades formativas no es un trámite: es la base para construir un plan de formación sólido, alineado con las necesidades reales de la organización y no con suposiciones. Paso 2: Combinar catálogo programado y formación a medida Con el diagnóstico claro, toca decidir cómo cubrir cada necesidad. Algunas encajan perfectamente con formación ya programada y lista para activar; otras requieren un diseño específico para tu equipo. Nosotros trabajamos con ambas vías: puedes consultar la programación de septiembre a diciembre para identificar acciones que puedan arrancar ya, revisar el catálogo general de formación para tener una visión completa de la oferta o plantear directamente una formación a medida de alto impacto cuando el reto sea demasiado específico para resolverlo con un curso estándar. No hace falta que exista previamente un curso en el catálogo para poder abordar una necesidad concreta. Paso 3: No dejar la IA para «más adelante» La inteligencia artificial ha dejado de ser una línea aislada dentro del plan de formación para convertirse en una capacidad transversal. Afecta a cómo se analizan datos, se automatizan tareas, se toman decisiones y se relacionan los equipos con la tecnología en el día a día. Postergar esta formación tiene un coste, porque la brecha de adopción entre organizaciones está creciendo rápidamente. Si todavía no habéis definido cómo abordar la IA en vuestro plan de formación, merece la pena echar un vistazo a nuestro programa de IA Training, pensado tanto para perfiles técnicos como para equipos no técnicos que necesitan familiarizarse con estas herramientas y empezar a sacarles partido de forma práctica. Paso 4: Convertir el plan en itinerarios de desarrollo, no en cursos sueltos El último paso, y el que marca la diferencia entre un plan de formación y una simple lista de cursos, es dar coherencia al conjunto. Eso significa diseñar itinerarios por rol, crear programas de desarrollo de talento con continuidad y conectar la formación con la estrategia de personas de la organización.Es aquí donde entra en juego un enfoque más amplio de transformación. Nuestras capacidades de People Transformation están orientadas precisamente a diseñar la arquitectura estratégica que sustenta el plan, mientras que Digital Learning cubre la parte de plataforma y contenidos necesaria para desplegar esos itinerarios y medir su impacto de forma real, no solo sobre el papel. Preguntas que conviene hacerse antes de cerrar el presupuesto Antes de dar por cerrado el plan, es útil pasar por este pequeño checklist: Si alguna de estas preguntas te genera dudas, probablemente sea buena señal: significa que todavía estás a tiempo de ajustar el enfoque antes de que el presupuesto quede cerrado. El momento de empezar es ahora, no en enero Todos los años se repite el mismo patrón: los planes de formación que mejor funcionan no son los que se improvisan a toda prisa cuando arranca el ejercicio, sino los que se empiezan a diseñar con calma mientras todavía queda margen para pensar, contrastar y ajustar. El Q4 es exactamente esa ventana. En RDT Axia llevamos más de diez años acompañando a departamentos de RRHH y Talento de organizaciones de todos los sectores, desde industria y energía hasta administración pública y salud, a convertir necesidades de desarrollo en planes de formación con impacto real. Si estáis cerrando el plan de este año o ya dándole forma al siguiente, hablemos: no hace falta llegar con todo resuelto, basta con contarnos qué capacidades necesitáis desarrollar y lo planteamos juntos.
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