El mercado laboral avanza más rápido que nunca. Nuevas tecnologías, cambios organizativos constantes y una presión creciente por obtener resultados obligan a las empresas a replantearse una pregunta clave: ¿estamos desarrollando las capacidades adecuadas en nuestra gente?
En 2026, la formación corporativa dejar de ser un “beneficio” para convertirse en una palanca estratégica de competitividad. Ya no se trata de ofrecer más cursos, sino de invertir en aquellas áreas que realmente impactan en el negocio, el compromiso y la sostenibilidad del talento.
Informes internacionales de referencia coinciden en que estas son las 7 áreas de formación más demandadas por las empresas y por qué se han convertido en una prioridad para los responsables de Recursos Humanos y Formación.
1. Inteligencia Artificial y competencias digitales avanzadas
La IA ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad cotidiana. Las empresas demandan formación práctica en:
- Uso de IA generativa aplicada al puesto
- Automatización de procesos
- Análisis de datos para la toma de decisiones
- Análisis de datos para la toma de decisiones
- Ciberseguridad y uso responsable de la tecnología
Impacto en el negocio: mayor productividad, reducción de errores y empleados capaces de aprovechar la tecnología sin miedo ni dependencia externa.
El reto no es la tecnología, sino la capacidad de las personas para usarla con criterio.

2. Upskilling y reskilling para entornos en constante cambio
Los puestos cambian más rápido que los organigramas. Las empresas apuestan por programas que permitan:
- Actualizar competencias clave (upskilling)
- Reconvertir perfiles profesionales (reskilling)
- Preparar a la plantilla para roles que aún no existen
Impacto en el negocio: menor rotación, mayor empleabilidad interna y ahorro en procesos de selección.
3. Liderazgo adaptativo y gestión de personas
El liderazgo tradicional ya no funciona en entornos híbridos, diversos y en transformación constante. La formación más demandada se centra en:
- Liderazgo consciente y humanista
- Gestión de equipos remotos e híbridos
- Feedback continuo y conversaciones difíciles
- Toma de decisiones en la incertidumbre
Impacto en el negocio: equipos más comprometidos, reducción del absentismo y líderes capaces de movilizar a las personas, no solo de gestionarlas.

4. Soft skills críticas para el rendimiento profesional
Las habilidades técnicas se aprenden; las habilidades humanas marcan la diferencia. En este aspecto destacan:
- Comunicación efectiva e influencia
- Pensamiento crítico
- Resolución de problemas complejos
- Gestión del tiempo y prioridades
Impacto en el negocio: mejora de la colaboración, menos conflictos internos y mayor eficacia en la ejecución.
5. Bienestar, salud mental y resiliencia profesional
El desgaste emocional sigue siendo una de las grandes preocupaciones de las empresas. La formación evoluciona hacia:
- Gestión del estrés y la presión
- Resiliencia ante el cambio
- Autogestión emocional
- Prevención del burnout
Impacto en el negocio: reducción de bajas laborales, mayor energía en los equipos y empleados más sostenibles en el tiempo.

6. Cultura, valores y sentido de pertenencia
Las empresas no compiten solo por clientes, sino por talento. Por eso crece la formación orientada a:
- Vivir la cultura corporativa
- Alinear comportamientos con valores
- Construir propósito compartido
- Impulsar el compromiso real
Impacto en el negocio: mayor fidelización del talento y coherencia entre lo que la empresa dice y lo que realmente hace.
7. Innovación, creatividad y mentalidad de mejora continua
En la actualidad no innovan solo los departamentos de innovación. Las empresas demandan formación para:
- Pensar diferente
- Proponer mejoras desde cualquier rol
- Experimentar sin miedo al error
- Trabajar con metodologías ágiles
Impacto en el negocio: organizaciones más flexibles, capaces de adaptarse antes que su competencia.

La clave en 2026: no es qué formar, sino cómo hacerlo
Las empresas ya no buscan catálogos infinitos de cursos, sino experiencias de aprendizaje que conecten con la realidad del negocio, se adapten a cada organización y generen cambios visibles en el comportamiento.
La formación más demandada en 2026 será:
- Práctica
- Experiencial
- Personalizada
- Orientada a resultados
